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El agua potable de la finca, procedente de manantiales de la montaña, se filtra y depura y su calidad equivale a la de agua mineral.
Los edificios están enmarcados dentro de unos hermosos jardines de plantas autóctonas y exóticas.
Las terrazas de esta antigua plantación de almendras han sido restauradas y se han vuelto a plantar. Ahora a los almendros se han sumado limoneros, manzanos, perales, albaricoqueros, melocotoneros, ciruelos, higueras, kakis, granados, nísperos, viñas e higueras chumbas, entre otros. Las hierbas, plantas suculentas y vegetales exóticos convierten esta propiedad en un auténtico paraíso.
Tanto si quiere hacer senderismo o andar en bicicleta, hacer unos días de ayuno o, al contrario, regalarse unos días de degustación gastronómica, y tanto si busca
tranquilidad o va a venir con un grupo dinámico, y si quiere meditar, bailar o simplemente dormir a su gusto: «Vuelo del Halcón» es el lugar que busca.
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